Lectura Carlos Gonzalez, Un regalo para toda la vida

Portada libro Contaros que este libro me lo han recomendado en las clases de preparación para el parto. Al venir recomendado por la matrona, pensé que va ser un elogio a la lactancia materna, con la insistencia pesada de que solo dar pecho a tu hijo vale. Porqué aún siendo una partidaria de dar pecho a mi retoña, considero que hay situaciones y situaciones, no todo es blanco ni todo es negro. Creo que depende mucho del ansia del bebé para chupar y de la paciencia de la madre que en estos momentos se vé muy alterada por tanta novedad, todo esto para conseguir un buen agarre al pecho. Y efectivamente, el libro es un elogio a dar el pecho. Pero no porqué si, por qué lo dice el, Carlos Gonzalez, el pediatra enamorado de la crianza natural sino con argumentos, con ejemplos, con cartas de las directamente sufridoras, las madres. Me lo baje por Amazon y, por el octavo mes del estado de esperanza me puse a leerlo durante las vacaciones de verano. Pues no he sido pesada ni nada elogiando a cada línea la sensatez de los datos expuestos! Y como a mi Pau no le basto con todas la quejas embarazosas como: “puff, me siento como un balón”, “ains ains que mal he dormido”, pues he venido con algo nuevo: “este hombre es un crack, dice cosas tan evidentes, tan simples”, “este pediatra tiene razón, hay que dar el pecho porqué es muy sano para mí y para Noa”, y así hasta el final de las vacaciones. Encontramos en el libro desde la explicación científica tipo divulgación de la producción de la leche, de la fisiología que apoya el proceso hasta las explicaciones a nivel psicológico del proceso. Os pongo aquí abajo unos cuantos puntos que considero esenciales del libro.

  • La producción de leche de las mamas depende de lo que nuestro bebe demande; en cuanto más estimula el pecho, más producción hay. Por lo tanto, si tu madre o tu suegra, con toda la buena intención del mundo te dice: “ay, otra vez dándole de comer, eso no puede ser hija”. Pues sí, hija, puede ser ya que tu bebe es listo, va regulando la cantidad de leche que necesita. Y no solo la cantidad. Aprendemos en el libro que la calidad también: del calostro tan nutritivo antes de la bajada de leche, hasta la leche con menos alimentos del inicio del amamantamiento hasta la leche más rica en nutritivos del final del proceso.
  • Es falso que hay madres que no producen leche; esta es una enfermedad rarísima que muy pocas mujeres la tienen en el mundo.
  • Es falso que la cualidad de la leche depende de las comilonas; la madre debería de pasar mucho tiempo de inanición para que la producción de leche esté afectada. El hambre del bebe y los llantos son por un incorrecto enganche al pecho y no porqué no haya leche. Por lo tanto no vale la pena estropear nuestro físico acumulando en las piernas, culete o tripita todos los alimentos comidos por dos.
  • La leche de la madre alimenta muy bien al bebe y si este se queda con hambre, la leche, el pecho o la madre no tienen la culpa; es más bien un mal agarre al pecho. Pues aquí, la sabiduría popular, por la boca de nuestras madres, vecinas, tías nos puede dañar mucho con comentarios tipo:”ya te decía yo que tu leche no vale, tu no ves que se queda con hambre”. Tu leche vale y mucho, mama, sé firme y defiende una de las cosas más valiosas que tienes en este momento: el alimento nutricional y afectivo que le das a tu criaturilla.
  • Muy buenos los consejos de agarre, las posiciones del bebe en los brazos de la mamá. De hecho estos y una matrona buena que te ayude a enganchar bien a tu bebé nada más nacer, al salir del paritorio, son las claves del éxito para dar el pecho.
  • Importante saber que el bebé quiere estar al pecho para: comer, beber,  obtener seguridad, calmar su estrés, reconciliar el sueño por un elemento que tiene la leche que le provoca sueño (increíble pero este elemento no puede ser reproducido en las leches artificiales). Así de muchas cosas le das a tu bebe, mama, cuando le pones al pecho.

Con todo lo que me gusta este pediatra debo de mencionar que le encuentro un pero. Y así se lo comente a través de la revista Ser Padres donde colabora respondiendo a las dudas de las madres. Lo hice con el mayor respecto que le tengo a él y a su trabajo. Di pecho a mi hija de manera exclusiva hasta incorporarme al trabajo. Unos días antes de empezar a trabajar intenté darle leche con el biberón a Noa. Me ha dicho que me lo tome yo. Le he suplicado, he hecho colección de tetinas, algunas regaladas por mi amiga Ana que me ahorraron a mí la pasta que se gasto ella, he probado varias leches, se lo han dado varias personas. Berrinches y más berrinches; suyos y míos. Porqué hay una cosa muy importante: ya puede pasar casi cualquier cosa pero cuando nuestros retoños no comen, y ahora entiendo a mi madre, a mi suegra, a mi abuela, es como si se acabara el mundo. Y encima nos lo tomamos como algo personal: “Mi niño no me come” (también título del libro de Carlos Gonzalez que veremos en otro artículo). Utilizamos mucho esta expresión incorrectamente, justo por esto: porqué la convertimos en algo personal, como si fuera nuestra culpa. Al poco tiempo me incorporé a trabajar. Mi querido pediatra no me pudo ayudar ya que el habla mucho de dar el pecho pero no nos dice en ningún momento: de vez en cuando, una vez establecida la lactancia, dale algún bibe a tu criaturilla si te incorporas pronto a trabajar. Me va a decir y me van a decir que debería haber sido más lista y no seguir un libro a rajatabla. Es verdad, pero es que estamos tan perdidas cuando nos ponen a los bebés en los brazos y nos dan tantos consejos que no damos para más. Pues si querida mama que lees estas líneas, si piensas empezar a currar, tal como hacemos la mayoría, al acabarse el periodo de baja de maternidad+ periodo acumulado de días de lactancia+ vacaciones no disfrutadas, pues dale algún biberón a tu baby. O mejor, deja a tu pareja  que le dé un bibe de vez en cuando. Así descansas tú también. Creo que cualquier comportamiento y costumbre se puede inculcar en un bebé; es verdad, son como esponjas. Mi baby boom si cogió al final el biberón. Y no ha sido porque encontré la mejor leche o tetina para ella o porque se lo haya dado un angelito sino porque tenía HAMBRE. Y para dejar de preocuparme con este tema me dejé convencida de algún que otra mama que me decía “cuando tenga hambre comerá”. Y así ha sido. Este libro ha sido una de mis armas más potentes frente al miedo de no saber cómo va ser dar el pecho, me ha dado los argumentos para poder luchar contra los típicos comentarios “bien intencionados” que suelen ayudar a cargarte lo de dar el pecho. 100% recomendable.

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