Llorando voy, llorando vengo, en la guardería NO me entretengo

Que lastima de nenes y de padres con el comienzo de los coles, guarderías y otras instituciones de encierre de  criaturas  pequeñas que no tienen ninguna culpa por estar predestinados a acabar así por la culpa de un sistema social que aceptamos y fomentamos con nuestra manera de vivir.

Mi bebita lleva una semana casi intentando “adaptarse”. Las escuelas infantiles tienen un periodo de adaptación. Al inicio me creí al 100% lo de la adaptación de los nenes, ya que vienen acostumbrados a otros ritmos/ambientes/personas y hay que darles tiempo. Pero luego pensándolo mejor, caí en la cuenta que la “adaptación” es más bien para la educadora, y  que conste que no lo digo con segundas, ya que me echo yo a llorar solo con imaginarme rodeada de 14 nenes llorando a moco tendido, por sentirse abandonados por sus padres o por compañerismo, ya que al parecer el llanto en los nenes es contagioso.

Por otro lado, los nenes no llegan a adaptarse. Esto no es adaptación. Es forzar a que se adapten, es un sí o si. No por llorar mucho vamos a cambiar de opinión y anular la matricula de la guardería. No podemos hoy en día hacer esto.

Y si, ya lo sé qué les viene muy bien por el tema de estar con otros niños, con todo lo que aprenden. Sé también que luego no se acuerdan de estos llantos. Pero no, no puedo admitir ni oír a los que dicen que no se enteran. Claro que se enteran. Y encima, como no pueden razonar están un pozo sin fondo, ya que se imaginan que les abandonamos allí. Es como si un adulto se cayese en un antiguo pozo en el campo/bosque por donde sale a correr y nadie le oye gritar. Este aislamiento del adulto causado por impotencia física es como el aislamiento del niño causado por su falta de razonamiento, ya que los niños hasta los 6 años no tienen bien desarrollado la corteza cerebral y por lo tanto se dejan guiar por la parte primitiva del cerebro. Este parte primitiva les ayuda a regular los instintos básicos de comer, beber, dormir y sentirse seguros. El problema que tienen nuestros peques es que al quitarles la rutina diaria de antes de la guardería, al quitarles las figuras protectoras, mamá y papá, les quitamos el sentimiento de sentirse seguros.

Aunque me sepa muy bien la teoría, aunque sepa que está muy bien cuidada por su educadora, aunque el aula de la guardería es tan chula que me quedaría hasta yo, no puedo no pensar en mi hija, no puedo quitar el pensamiento de “que mala madre que soy”. Consuelo de tontos y falso Judas: “no la veo llorar”.  De ver no la veo, pero me la imagino y las fotografías de mi cerebro no mejoran nada mi estado. Espero con ansias su hora de salida para que me cuenten como ha ido, ya que tampoco la recojo yo y todavía con más impaciencia la hora de salida para cogerla en mis brazos, mirarla, tocarla y saber por fin de primera como está.

Tengo entendido que vendrá un día en el cual me costará sacarla, ya que les llega a gustar mucho, muchísimo.  Puff, difícil creérselo ahora mismo.

 

Un comentario en “Llorando voy, llorando vengo, en la guardería NO me entretengo

  1. Anamary dijo:

    Animo Cosmi!
    Ya queda poco para que acaben estos lloros y llantos desesperados. Llegara pronto el momento en el que se lo pasarán bien en la guarde. Paciencia amiga! Víctor cuidará de ella (o al revers) 😜
    😘😘😘

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