Guarderías, mocos, dientes y otros efectos colaterales

Cuando Noa nació veíamos muy lejos el tema de dejarla en la guardería con un año. Por supuesto que se ha pasado rapidísimo y con esto estamos. Ella se adapta, nosotros nos adaptamos, vosotros os adaptáis y así vamos conjugando todos este verbo que ya me saca de mis casillas.

A pesar de que hace ya mucho que me he hecho a la idea que la bebé enfermara de todos los virus posibles, que nos pondremos todos malos en casa por empatía y solidaridad, me he dado con toda la frente y me ha salido chichón y todo.

No cuento nada nuevo y tampoco fuera de este mundo. Estamos todos los padres hartos de escuchar: “pues ya verás cuando vaya a la guardería  lo poco que va a pisar el aula el primer año”.  Por más que haya rezado a todos los astros, dioses  para que hagan la alineación perfecta y la peque no sea de las que lo pillan todo, pues le ha pasado lo que a un niño normal  le suele pasar.

Por lo tanto no sé lo que ha sido peor de este intento de adaptación de estas 2 últimas semanas:¿ los dientes que le han hecho despertarse chillando a media hora de haberla acostado por la tercera vez entre las 22hrs y la 1 de la noche?; ¿las babas que le han dejado el culo de mono, este rojo que se ve en los documentales de Animal Planet?¿la caída en la guarde seguida de un sollozo del llanto que le ha dejado morada y los ojos en blanco como en las películas de terror? ¿los mocos que no la dejaron respirar bien 3 noches?¿el ojo pipa  que nos ha dado una guerra nocturna y matutina ya que la peque gritaba como si la degollaran cuando le echábamos el suero y el gel correspondiente?¿lo de no dormir bien ni ella ni nosotros durante una semana y media?¿la rebeldía y la mamitis en la guardería y en casa? No sé exactamente lo que es mejor o peor, pero sé que es normal.

Pues sí, he descubierto estos días que Noa es como cualquier otro mortal y no tiene nada especial en este aspecto de la inmunización en la guardería. Pero es que también es normal con lo de la adaptación. Pensamos al inicio que le va a encantar la guardería porqué le gustan los niños y le gusta estar con gente, es súper simpática. Mal cálculo de nuevo. Todo eso lo es pero no le sirve para nada ya que le gustan mucho los niños pero cuando está con sus papas, es muy simpática pero cuando no le hagas caso exclusivamente ya no es tan simpática y eso en una guardería es un reto un poco complicado. He caído en la cuenta que dos de las cosas (lo de no ponerse mala y de ser sociable) que para nosotros la hacían tan especial y diferente del mundo de los mortales de un año- según la norma muy humana de idealizar y venerar a nuestras criaturas- se han caído como las piezas de un domino. Y entonces me he puesto a respirar con tranquilidad y he pensado: bienvenido al mundo de lo normal. Qué bien que me he quitado el peso de encima. Ahora no tengo expectativas imposibles y me lo tomo con más calma. Incluso puedo seguir respirando cuando pienso que se va a caer mil veces en la guardería y no le va a pasar nada aunque venga con chichones o arañazos, o cuando venga con la primera fiebre que nos va a tener en velas a todos. Ánimo a todos los que pasáis por esto, he oído que no tarda en verse la luz del final del túnel.

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