Primeras obras de arte

Los colores, lo pegajoso, ensuciarse, restregar. Todas estas acciones encaminan a un niño de 14 meses a pasarlo bien.

El viernes pasado encontré por casa una caja con botes de colores para pintar. Son unas pinturas especiales para niños que compramos para quedarnos con las huellas de pies y manos de Noa cuando era bebé.  En su momento nos aseguramos que no fueran toxicas ni para la piel ni en caso de llevarlos a la boca.

Cogí una hoja grande, en blanco, nos remangamos, bebita y yo, o más bien yo a las dos y empezamos. Ella se puso toda sería, como lo suele hacer cuando ve algo nuevo. Yo intenté borrar de la cabeza la canción “se lo va a llevar a la boca!!!”. Empecé untándole la palma de la mano  con color rojo y acto seguido la hice apoyarla en la hoja. La dejé ver el resultado y exclamé toda contenta de la bonita marca que se quedó de testigo en el papel. Repetimos con el mismo color los gestos, las palabras, la alegría. Si que intentó llevarlo a la boca; también quiso dar palmaditas.

Repetimos con los otros colores que venían en la caja: verde, marrón, amarillo, azul. Lo que resulto fue muy bonito y me emocionó como todas las cosas nuevas que vamos descubriendo juntas.

La próxima vez le voy a poner delante los colores y la dejaré a ella sola que los coja. A ver qué pasa.  Ya os contaré.

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